En Justicia Unida, nuestros cinco valores guían todo lo que hacemos.
Nos esforzamos por crear programas que sirvan eficazmente a mujeres y niños marginados y sistemáticamente oprimidos. Para nosotros esto significa que, independientemente de su origen socioeconómico o histórico, creemos que son importantes. Al trabajar en América Latina, donde las mujeres y los niños a menudo no experimentan igualdad, nuestra prioridad es que comprendan lo mucho que nos importan.
A pesar de la necesidad de programas efectivos, creemos que una conexión genuina actúa como el vínculo que habilita a los sobrevivientes para acceder a las oportunidades brindadas por dichos programas. En UJ, nuestro equipo y aquellos a quienes asistimos prosperan en la interacción personal y en las relaciones con los demás. A pesar de que la lucha contra la trata de personas puede parecer complicada y abrumadora en ocasiones, reconocemos la importancia del sencillo acto de estar junto a los sobrevivientes y las personas en situaciones de riesgo.
La mayoría de las mujeres y niños en situación de vulnerabilidad residen en comunidades de alto riesgo por diversas razones. Sostenemos que la implementación de un enfoque integral en la lucha contra la trata de personas implica la mejora de estas comunidades, de manera que las mujeres y los niños adquieran educación y se les proporcionen las herramientas y los recursos económicos necesarios para no ser susceptibles a los traficantes sexuales. El fortalecimiento de las comunidades exige la colaboración y el establecimiento de alianzas entre distintas comunidades con el fin de unificar esfuerzos en la construcción de entornos comunitarios más seguros.
Creemos en la importancia de satisfacer las necesidades inmediatas que crean vulnerabilidad, pero eso es sólo el principio. Crear relaciones duraderas y acceder a programas eficaces de servicios de salida son los objetivos. La falta de necesidades básicas pone a muchas mujeres y niños en riesgo de caer en manos de los traficantes sexuales. Satisfacer esta necesidad reduce el riesgo, pero vamos un paso más allá y trabajamos para capacitarlas para que sean autosuficientes en el futuro.
Somos una organización fundada y dirigida por supervivientes. Creemos que nuestro éxito radica en las experiencias vividas por los supervivientes y que ellos son la clave para la transformación de otras víctimas. No sólo valoramos su voz y su contribución a todo lo que hacemos, sino que lo consideramos el fundamento mismo de lo que defendemos. Creamos oportunidades para el liderazgo de las supervivientes dentro de la organización, pero también para que prosperen en otras esferas de influencia, y siempre nos tomamos en serio su privacidad. Reconocemos que sus historias les pertenecen exclusivamente a ellos, nunca a nosotros. Si eligen compartir sus historias, les brindamos formación para que comprendan las dinámicas específicas que suelen enfrentar al hacerlo de manera pública.